Conservas, jabones y pasteles de nata: las mejores compras que hacer en Lisboa

Latas de conservas portuguesas

Aunque ir de compras no es nunca una de nuestras prioridades a la hora de viajar, debemos reconocer que en Lisboa la cosa se nos fue un poco de las manos y terminamos el viaje cargados de recuerdos que llevarnos a casa (tanto para nosotros como para regalar a la familia). Además de los típicos souvenirs como unos imanes de nevera o el famoso Gallo de Barcelos, en Lisboa podéis optar por comprar otros productos a los que les podréis sacar más provecho. Algunos son comestibles y otros se pueden utilizar para algo más que como mero objeto de decoración. Ya sean conservas, jabones o pasteles de nata, aquí van nuestras cinco sugerencias sobre qué podéis comprar en Lisboa.

1. Conservas de pescado

Para nosotros, las latas de conservas son el producto estrella que comprar en Lisboa. La ciudad está llena de comercios en los que adquirirlas. La variedad es apabullante: sardinas, atún, caballa, bacalao, anchoas, pulpo, mejillones… Encontraréis todo tipo de pescado y marisco enlatado. Vaya por delante que la calidad del producto no tiene nada que envidiar a la que podemos encontrar en cualquier supermercado español, pero lo que hace realmente especial a las conservas portuguesas es el diseño y la originalidad de los envases y envoltorios. ¡Quién iba a pensar que se podía innovar tanto a la hora de enlatar unas simples sardinas en aceite!

Serán el recuerdo perfecto de vuestro viaje a Lisboa, especialmente cuando os las comáis una vez en casa. Por su pequeño tamaño son perfectas para transportar en la maleta, así que el único quebradero de cabeza lo tendréis a la hora de elegir cuáles os gustan más. De las muchas tiendas de la ciudad que venden latas de conservas nosotros elegimos estas dos a la hora de hacer nuestras compras:

Conserveira de Lisboa (Rua dos Bacalhoeiros, 34)

En este pequeño comercio se venden latas de conservas desde 1930. Situado en la Baixa, este negocio familiar elabora una enorme variedad de conservas entre las que elegir. Tiene tres marcas propias: Tricana, Minor y Prata do Mar. Si os queréis llevar unas cuantas latas como regalo, podéis pedir que os las pongan en unas bonitas cajas de cartón por las que os cobrarán un pequeño extra de 1,5€.

O Mundo Fantástico da Sardinha Portuguesa (Praça Dom Pedro IV, 39)

Situada en pleno Rossio, esta tienda no pasa desapercibida. Su decoración de temática circense sin duda llama la atención de cualquiera que pasee por allí. En esta tienda solo venden latas de sardinas, así que la variedad no es su fuerte. La peculiaridad de su producto es que las latas de conservas están clasificadas por años, de modo que cada cual pueda comprar la de su año de nacimiento. Como regalo son bastante originales, aunque su precio es un poco elevado (7€ cada lata). Más que para comprar, esta tienda es recomendable para entrar a curiosear su divertida decoración.

2. Jabones

Junto con las latas de conservas, las pastillas de jabón son otro producto estrella portugués. La variedad de jabones es enorme: los hay de tantos aromas distintos que es difícil elegir. No suelen ser baratos, aunque el rango de precios es lo bastante amplio como para encontrar alguno asequible.

Los más famosos son los de la marca Claus Porto, que son carísimos pero de una gran calidad. Al igual que sucede con las conservas, el envoltorio de los jabones es una auténtica maravilla. Muchos de ellos tienen un diseño vintage que hará las delicias de más de uno. De las muchas tiendas en las que comprarlos, os recomendamos un par:

A Vida Portuguesa (Rua Anchieta, 11)

Esta tienda situada en pleno Chiado es sencillamente maravillosa. En ella se venden todo tipo de productos portugueses, tanto comestibles como artesanía. No podían faltan los fragantes jabones que perfuman el ambiente. Los hay de todos los tamaños y aromas y en muchos casos se pueden complementar con cremas corporales o geles de ducha a juego.

Claus Porto (Rua da Misericórdia, 135)

Esta marca de jabones de auténtico lujo lleva elaborando sus productos desde 1887. Sus jabones, cremas de manos, velas perfumadas y colonias se pueden encontrar en muchos puntos de venta especializados, pero su tienda insignia está en Rua da Misericórdia. Aunque sus productos son bastante caros, son de una gran calidad. Lo malo de sus pastillas de jabón es que son tan bonitas que luego da pena usarlas, pero siempre se pueden utilizar para perfumar los cajones del armario como han hecho nuestras abuelas toda la vida. Si conocéis a alguien a quien le guste usar pastillas de jabón de las de siempre, con ese toque clásico y elegante de antaño, no dudéis en regalarle unos jabones de Claus Porto: le encantarán, os lo garantizamos.

3. Pasteles de nata

Los pasteles de nata son los dulces portugueses por antonomasia. Cuando ya os hayáis hartado de comerlos (si es que acaso eso es posible) siempre podéis comprar unos cuantos para llevaros a casa. En la mayoría de pastelerías os los venderán en unas prácticas cajitas de seis unidades que son perfectas para regalar a familiares y amigos. Pueden aguantar perfectamente tres o cuatro días, así que mejor esperar al último día antes de comprarlos para evitar que se echen a perder antes de vuestro regreso a casa. De las muchas pastelerías donde comprar estos deliciosos dulces os recomendamos estas dos:

Pastéis de Belém (Rua de Belém, 84-92)

Sus pasteles de nata son nuestros favoritos. Llevan elaborándolos desde 1837 y no hay visitante que se acerque a la zona de Belém que no termine entrando en su tienda para probarlos.

Confeitaria Nacional (Praça da Figueira, 18)

Fundada en 1829, esta pastelería es toda una institución en la ciudad. Su localización en la Praça da Figueira es de lo más conveniente, lo que la convierte en el lugar perfecto para una compra de última hora.

4. Cuadernos Emilio Braga

Para cualquier adicto a las papelerías y a todo el universo de objetos que en ellas se venden, no hay nada más difícil que resistirse a comprar un nuevo cuaderno a pesar de tener varios en casa todavía sin estrenar. Durante nuestro viaje a Lisboa no desaprovechamos la ocasión de ampliar nuestra colección de cuadernos Moleskine con un par de la marca portuguesa Emilio Braga. Estos cuadernos y libretas de gran calidad están hechos a mano y son una auténtica maravilla. Desconocíamos esta marca, que lleva en el mercado desde 1918, pero por lo visto sus productos se pueden encontrar incluso en Tokio, París o Los Angeles. Nosotros los compramos en la tienda Fnac que hay en Chiado, aunque también los podéis encontrar en A Vida Portuguesa (tienda que ya os hemos mencionado al hablaros de los fragantes jabones portugueses).

5. Licor de cereza

Acerca de la Ginjinha ya os hemos hablado en los posts anteriores dedicados a Lisboa. Este licor de cereza es bastante suave y sienta de maravilla, especialmente en invierno. No es muy caro, así que si os animáis a comprar una botella que llevaros a casa para deleitar a vuestros invitados la próxima vez que organicéis una cena, podéis hacerlo en esta bodega:

Garrafeira Manuel Tavares (Rua da Betesga, 1)

Esta bodega lleva en funcionamiento desde 1860 y está especializada en vinos y licores, además de todo tipo de productos delicatessen portugueses de la mejor calidad. Situada entre el Rossio y la Praça da Figueira, su localización no puede ser más céntrica. Aunque solo entréis a echar un vistazo, merece la pena asomarse a este clásico colmado o tienda de ultramarinos.

No hay nada mejor que tomarse un trago de este licor para celebrar la vuelta a casa tras una escapada a Lisboa y rememorar los buenos momentos pasados en esta estupenda ciudad.

2 respuestas a “Conservas, jabones y pasteles de nata: las mejores compras que hacer en Lisboa”

  1. Aliás, essa é a nossa melhor característica, tratamos bem toda a gente e por isso tratam-nos bem de volta e gostam de cá estar. Todos os que achem que os Espanhóis têm um complexo com Portugal, vão ao Chiado e vejam o quanto eles gostam de cá estar e de interagir com Portugueses.

  2. rodandoporelmundo dice:

    Portugal é um país fantástico: boas pessoas, boa comida, belas paisagens, belas praias e lindas cidades. ¡Portugal tem tudo!

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