De paseo por Venecia: el Gran Canal en vaporetto

Gran Canal de Venecia

Al pensar en Venecia, la imagen que más probablemente nos venga a la cabeza es la del Gran Canal con una góndola surcando sus aguas. Aunque la imagen del Gran Canal pueda estar un pelín idealizada, lo cierto es que es de una belleza innegable. Este canal divide la ciudad de Venecia en dos y una de las formas más interesantes de explorarlo es a bordo del vaporetto. Así lo hicimos nosotros una mañana, disfrutando de las vistas desde la embarcación.

El Gran Canal envuelto en la niebla

La espesa niebla de primera hora de la mañana nos dificultó un poco la visión durante la primera parte del trayecto. Por suerte al llegar a la altura del Mercado de Rialto empezó a escampar y pudimos disfrutar del resto del recorrido. A continuación os contaremos todo lo que vimos en nuestro paseo por el Gran Canal.

El Gran Canal a la altura del Puente de Rialto

El canal más importante de Venecia

El Gran Canal es una auténtica maravilla, eso es un hecho irrefutable. Con un recorrido en forma de S que se extiende durante casi 4 km, es el canal más largo de los que recorren Venecia. Divide la ciudad en dos y para pasar de un lado a otro hay que cruzar alguno de sus cuatro puentes. Es llamativo el hecho de que tan solo haya cuatro, lo que implica que a veces sea necesario caminar un buen trecho para cambiar de orilla. Por suerte siempre se puede cruzar el Gran Canal a bordo de un traghetto. De esta divertida experiencia ya os hablamos brevemente en este otro post y la recomendamos totalmente.

Cuatro puentes sobre el Gran Canal

De los cuatro puentes con los que cuenta el Gran Canal, el más famoso sin duda es el Puente de Rialto. Es el más antiguo y, según nuestro parecer, el más elegante de todos ellos. El día que visitamos la zona de Rialto pudimos contemplarlo muy de cerca, como ya os contamos aquí.

Otro bonito puente es el Puente de la Academia. En este caso se trata de una construcción de madera situada junto a la Galería de la Academia. Las vistas del Gran Canal que se tienen desde él son quizá las más bonitas.

El Puente de los Descalzos también ofrece una magnífica panorámica del Gran Canal. Se encuentra muy cerca de la estación de Santa Lucía, así que es prácticamente lo primero que ven los que llegan a Venecia en tren.

Así de bonito se ve el Gran Canal desde el Puente de los Descalzos en un día soleado

Por último, también está el Puente de la Constitución. Es el más moderno de todos y su construcción levantó una cierta polémica al considerarse que rompía demasiado la estética del entorno. Es un diseño del arquitecto español Santiago Calatrava y, aunque no es feo, carece del encanto de los otros tres puentes anteriores.

Un paseo en vaporetto

Para ver bien el Gran Canal hay que recorrerlo en alguna embarcación. Aunque desde los puentes que lo cruzan se tienen muy buenas vistas, si se quiere abarcarlo por completo no queda más remedio que navegar por sus aguas. Se puede optar por distintos medios de transporte, como un taxi acuático o una góndola, por ejemplo. Sin embargo, el precio puede dispararse muy fácilmente en el caso del taxi y las góndolas no suelen hacer el recorrido completo (además de que son carísimas). Es por ello que el vaporetto es la opción más sencilla y económica para conocer de cerca el Gran Canal.

Un gondolero preparándose para empezar su jornada laboral
Unas embarcaciones “aparcadas” en el Gran Canal

De las muchas líneas de vaporetto que circulan por Venecia, las dos que recorren el Gran Canal de inicio a fin son la 1 y la 2. La línea 1 se detiene en todas las paradas y tarda unos 45 minutos en hacer el trayecto completo. En cambio la línea 2 solo lo hace en las paradas principales, de manera que tarda un poco menos. Las dos líneas hacen el recorrido desde Piazzale Roma hasta San Marcos y ofrecen una perspectiva inigualable del Gran Canal.

Precios y modalidades de billete

El vaporetto es el medio de transporte más económico de Venecia, pero eso no quiere decir que sea barato. La empresa municipal encargada de estos autobuses acuáticos es la ACTV. En su página web encontraréis toda la información actualizada sobre las tarifas y horarios en vigor. Un billete sencillo (con validez durante 75 minutos) cuesta la friolera de 7,50€. Así que, a no ser que solo vayáis a hacer un único trayecto en vaporetto, os sale más a cuenta adquirir uno de los abonos con viajes ilimitados disponibles. Los precios van de los 20€ que cuesta el abono de 24 horas, a los 30€ el de 48 horas, 40€ el de 72 horas o 60€ el de 7 días.

Un vaporetto aparece entre la niebla

Tanto los billetes sencillos como los abonos se pueden comprar directamente en las las paradas del vaporetto o en puntos de venta autorizados como kioskos de prensa o estancos. No os olvidéis de validarlos antes de subir al vaporetto en las máquinas que hay junto a la entrada.

Un ahorro importante

Si os vais a mover mayoritariamente a pie podéis intentar condensar en un único día todas las visitas que hacen imprescindible el uso del vaporetto y así os ahorráis un buen dinerillo. Nosotros optamos por hacerlo así y el mismo día que recorrimos el Gran Canal aprovechamos para visitar las islas de Murano y Burano, además de San Giorgio Maggiore. Pero si pensáis que os puede ser práctico moveros en transporte público siempre que os apetezca (seguro que es mucho menos cansado que ir caminando a todas partes) entonces podéis adquirir el abono que se ajuste mejor a la cantidad de días que vais a pasar en Venecia.

Disfrutando prácticamente a solas de la plataforma trasera del vaporetto

Por cierto, antes de subir a un vaporetto fijaos bien en la dirección que llevan y no solo en la línea a la que corresponden. Todos se detienen en la misma parada, vayan en la dirección que vayan. Nosotros nos dimos cuenta demasiado tarde al subir por primera vez. Vimos que era un vaporetto de la línea 2 y nos montamos tan felices. Nuestra sorpresa fue darnos cuenta de que íbamos en dirección contraria a San Marcos, así que nos tocó bajarnos en la siguiente parada y esperar al siguiente vaporetto que fuera en esa dirección. Cometimos este típico error de principiantes pero tampoco tiene mayor importancia, más allá de perder unos minutos esperando al siguiente barco.

En este mapa podéis ver todas las líneas de vaporetto de Venecia. Fuente: www.actv.avmspa.it

Recorriendo el Gran Canal de punta a punta

Es temprano por la mañana cuando salimos del hotel hacia Piazzale Roma. Lo primero que notamos al asomarnos a la calle es la espesa niebla que lo cubre todo. Dudamos un momento sobre si seguir adelante con los planes, ya que esto puede ser un impedimento a la hora de hacer nuestro pequeño tour en vaporetto. Decidimos continuar: al fin y al cabo la niebla aporta un aire misterioso y fantasmagórico a las calles de Venecia que no se ve todos los días.

Como podéis comprobar, no exageramos con la niebla

Compramos nuestro abono de 24 horas para el vaporetto en un kiosko junto a la parada y nos esperamos un par de minutos hasta que pasa el que nos interesa, el número 2. Como ya os hemos contado antes, nos equivocamos de dirección y tenemos que dar media vuelta en la siguiente parada, en Tronchetto.

La niebla es tan densa que apenas se ve nada que esté a más de dos metros. Los pilotes de madera asoman del agua y aparecen frente a nosotros de repente, igual que otras embarcaciones más pequeñas. Este primer tramo del trayecto es bastante feo pero nos permite ver a los trabajadores que se afanan en cargar sus barcas con las mercancías que llegan hasta aquí. Se preparan para empezar su jornada como repartidores acuáticos, algo que no deja de parecernos de lo más curioso.

Durante nuestro recorrido por el Gran Canal pudimos observar a estos trabajadores instalando los pilotes de madera tan típicos de Venecia

De puente a puente

Una vez pasamos por debajo del Puente de la Constitución ya empezamos a atisbar los primeros edificios del Gran Canal. Al pasar junto a la estación de tren de Santa Lucía vemos que hay un gran movimiento de gente. La mayoría son jóvenes, seguramente estudiantes universitarios que tienen que hacer este trayecto a diario para asistir a clase.

Nosotros nos hemos situado en la parte trasera del vaporetto para tener unas buenas vistas de todo. La humedad y el frío hacen que la mayoría de viajeros se hayan sentado en la parte cerrada del medio, así que solamente compartimos el espacio con tres o cuatro turistas más. Cámara en mano lo vamos fotografiando todo, aunque sin perder detalle de nada.

La niebla sigue siendo muy densa cuando pasamos bajo el Puente de los Descalzos. La estampa que contemplamos hoy no tiene nada que ver con la que ofrece el puente en un día soleado.

Puente de los Descalzos

Seguimos adelante con el recorrido por un Gran Canal mucho más ajetreado de lo que esperábamos. El tráfico de embarcaciones es constante y compartimos espacio con taxis acuáticos, barcazas cargadas de todo tipo de mercancías, lanchas de la policía y gondoleros que se preparan para recoger a los primeros clientes de la mañana.

Góndolas esperando a los primeros clientes

Magníficos palacios

Vamos pasando frente a los hermosos palacios que jalonan las dos orillas del Gran Canal. Uno de los que nos llama la atención es el Fondaco dei Turchi, actual sede del Museo de Historia Natural de Venecia. No muy lejos de él se encuentra otro bonito edificio, el del Casino de Venecia. En este palacio fue donde murió el compositor Richard Wagner a finales del siglo XIX.

Fondaco dei Turchi
Casino de Venecia

Siendo el Gran Canal la principal vía de acceso a Venecia, no es de extrañar que las familias más pudientes de la ciudad se decidieran a construir aquí los mejores palacios. Para que quedara bien claro lo ricas que eran, las fachadas principales que daban al canal se ornamentaron en una ostentación de lujo y poder que ha dejado como resultado estas auténticas maravillas arquitectónicas. Muchos de estos palacios han sido reconvertidos en hoteles o museos, seguramente a causa de sus desorbitados costes de mantenimiento.

Dejamos atrás la bonita iglesia de San Stae. Casi a su lado se encuentra Ca’ Pesaro, sede del Museo de Arte Oriental y de la Galería Internacional de Arte Moderno.

Iglesia de San Stae
Ca’ Pesaro

Llegamos a Rialto

Casi sin darnos cuenta hemos llegado ya a la altura del Mercado de Rialto. Los tenderos se afanan en preparar sus puestos de fruta y de pescado mientras llegan los primeros compradores.

El Mercado de Rialto. El edificio de la derecha es la Pescheria, donde se vende el pescado más fresco de la ciudad
Embarcación cargada de fruta que se dirige al Mercado de Rialto

A mano izquierda tenemos la impresionante fachada de uno de los palacios más bonitos de Venecia, Ca’ d’Oro. Junto a él se encuentra Ca’ Sagredo, en el que admiramos bien de cerca la maravillosa escultura titulada “Support” de Lorenzo Quinn.

Ca’ d’Oro
Ca’ Sagredo

Parece que la niebla empieza a disiparse poco a poco. Para cuando pasamos bajo el Puente de Rialto, al girar una pronunciada curva del canal, el sol empieza a asomar tímidamente.

Puente de Rialto
Riva del Vin, junto al Puente de Rialto

En la siguiente curva dejamos a mano derecha el precioso edificio del Palazzo Balbi, sede oficial del presidente de la región del Véneto y de la junta regional.

Palazzo Balbi

Ca’ Rezzonico no está muy lejos de allí, con su señorial fachada. Junto a él está el Hotel Palazzo Stern, con una terraza fantástica sobre el Gran Canal. El vaporetto pasa ahora bajo el Puente de la Academia.

Ca’ Rezzonico
Hotel Palazzo Stern
Puente de la Academia

Palacios y más palacios siguen pasando ante nuestros ojos, pero hay uno que destaca particularmente. Se trata del Palazzo da Mula Morosini, con una vistosa fachada a base de mosaicos. Unos metros más adelante se encuentra la Colección Peggy Guggenheim y, a continuación, Ca’ Dario.

Palazzo da Mula Morosini

El palacio maldito

De Ca’ Dario ya habíamos visto su parte trasera el día que nos dedicamos a pasear por Dorsoduro y nos gustó mucho. Ahora lo contemplamos por delante, con su fachada torcida y sus peculiares chimeneas. El palacio está envuelto en una supuesta maldición, según la cual la persona que se convierta en su propietario terminará muerta.

Ca’ Dario, el palacio maldito

Pasamos frente al Palazzo Salviati, un edificio de diseño bastante simple pero decorado con unos bonitos mosaicos. A continuación nos topamos con un magnífico palacio reconvertido en hotel de lujo, el Palazzo Genovese. Es de estilo gótico veneciano y no queremos ni pensar en lo que tiene que costar una habitación allí.

Palazzo Salviati
Palazzo Genovese

Final del recorrido

Ya estamos llegando al final de nuestro recorrido. La basílica de Santa Maria della Salute aparece ante nosotros y a continuación llegamos a la Punta della Dogana, con su inconfundible forma de flecha. De ambas os hablamos con más detalle en el post que dedicamos a nuestro paseo por el barrio de Dorsoduro. En este punto el Gran Canal se ensancha notablemente y termina desembocando en el Canal della Giudecca.

Santa Maria della Salute
Punta della Dogana

El vaporetto traza una amplia curva y se detiene frente a los Jardines Reales, junto al Palacio Ducal. Así damos por finalizada nuestra excursión acuática por el Gran Canal. Para amortizar nuestro abono de 24 horas para el vaporetto, ahora toca acercarnos a las islas de Murano y Burano. Sobre ellas os hablaremos en el siguiente post, pero ya os podemos adelantar que son dos visitas de lo más recomendables.

A punto de llegar a la parada final del recorrido por el Gran Canal

Unas vistas asombrosas de Venecia desde San Giorgio Maggiore

Tras regresar de Murano y Burano decidimos visitar la diminuta isla de San Giorgio Maggiore. Para llegar a ella es imprescindible el vaporetto, así que nos dirigimos a la parada de San Zaccaria. Allí tomamos nuevamente la línea 2, que en unos minutos nos acerca a la isla.

San Giorgio Maggiore

San Giorgio Maggiore es una de las iglesias más fotografiadas de Venecia. Su posición estratégica frente a San Marcos la convierte en un objetivo perfecto para inmortalizar con la cámara de fotos. El acceso a la basílica es gratuito, pero el verdadero motivo por el cual merece la pena acercarse hasta aquí se encuentra más arriba. Subir al campanario cuesta 6€ por persona, pero vale la pena pagar esa cantidad para disfrutar de unas vistas panorámicas excepcionales.

Como se suele decir, una imagen vale más que mil palabras, así que aquí os dejamos unas cuantas fotos de las muchas que tomamos desde el campanario.

Isla de la Giudecca
La Punta della Dogana señala la confluencia del Gran Canal y el Canal della Giudecca
San Marcos a vista de pájaro
El barrio de Castello

Un último trayecto en vaporetto

Tras bajar del campanario cogemos nuevamente el vaporetto, que nos deja otra vez en San Zaccaria. Aún tenemos unas horas por delante antes de que anochezca, así que decidimos explorar el barrio de Castello. Si queréis leer más sobre él, aquí tenéis el post que le dedicamos. Regresamos de Castello con el sol a punto de ponerse. Podríamos volver caminando al hotel pero optamos por coger el vaporetto y recorrer nuevamente el Gran Canal, ahora en dirección a Piazzale Roma. Ha refrescado bastante, así que esta vez nos sentamos en el interior del vaporetto y simplemente disfrutamos del trayecto admirando las vistas a través de las ventanas.

Recorrer el Gran Canal ha sido una gran experiencia y una manera fantástica de descubrir todos sus rincones. Y las vistas desde San Giorgio Maggiore han sido el punto final perfecto para un día inmejorable.

2 respuestas a “De paseo por Venecia: el Gran Canal en vaporetto”

  1. Me están encantando todos y cada uno de vuestros post. Me he leído ya todos los de la Toscana (muy útiles por cierto y con un montón de fotos) y hoy he empezado con los de Venecia. Me están resultando muy útiles para organizar nuestro próximo viaje al norte de Italia.

  2. rodandoporelmundo dice:

    ¡Hola, Leticia! Nos encanta saber que nuestros post te están ayudando, ya verás que bonita es toda esa zona de Italia. ¡Disfruta mucho de tu viaje!

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