Lo mejor de la gastronomía bretona: qué comer en la Bretaña

Gastronomía bretona

Uno de los grandes alicientes de un viaje por la Bretaña es su deliciosa gastronomía. Los productos del mar, ya sean frescos o en conserva, son los grandes protagonistas de la gastronomía bretona. Los amantes del dulce estáis de suerte, porque la repostería bretona está para chuparse los dedos… literalmente. La mantequilla, que en la Bretaña tiene la peculiaridad de elaborarse con cristales de sal, es el ingrediente estrella en muchos de estos dulces. Para una comida sencilla y barata, nada mejor que una galette. Todo esto lo podéis acompañar de un buen vaso de sidra o de alguna cerveza artesana de la zona. Si no os va el alcohol, no dejéis de probar el refresco autóctono por excelencia, la Breizh Cola. A continuación os contamos más sobre todas las delicias de la gastronomía bretona que probamos durante nuestro viaje.

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Crepes

Ya sea para desayunar, merendar o como postre, cualquier momento es bueno para comer una deliciosa crepe. Su elaboración requiere de cierta maña y de los utensilios adecuados. Se preparan al momento, lo que permite observar cómo se extiende la masa por el bilig (la plancha de hierro en la que se cocinan las crepes) con la ayuda del rozell (una espátula de madera que parece un rastrillo). La crepe más típica es la de mantequilla y azúcar, pero la de caramelo con mantequilla salada está aún más rica. Los amantes del chocolate os podéis decantar por la clásica crepe con nutella, una combinación que nunca falla.

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Galettes

Elaboradas con trigo sarraceno, las galettes son la versión salada de las crepes. La galette más representativa de la gastronomía bretona es la que lleva jamón, queso y huevo. Encontraréis muchas otras combinaciones entre las que elegir, pero esta es la clásica. La galette-saucisse es también una variedad muy popular. Consiste en una salchicha de cerdo acompañada de cebolla caramelizada y mostaza a la antigua enrollada en una galette. Es la reina del street food bretón y os aseguramos que está buenísima.

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Gavottes

Allá por 1886, un descuido accidental dio lugar a las gavottes o crêpes dentelles. Marie-Catherine Cornic dejó olvidada una crepe en la plancha. En vez de tirar el resultado final a la basura, lo enrolló ocho veces sobre sí mismo e inventó esta delicia crujiente con un sabor parecido al barquillo.

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Ostras de Cancale

En Cancale presumen de tener las mejores ostras del mundo. No sabemos si es cierto o no, hay otros lugares en el mundo que afirman lo mismo. Pero sí os podemos asegurar que están deliciosas y que no las encontraréis más frescas, ya que se recogen de los criaderos que hay en la mismísima playa en cuanto baja la marea. Se venden a muy buen precio, ya sea la media docena o la docena entera. Se clasifican por su calibre, de 0 a 5. Las ostras mas grandes son de calibre 0, mientras que las más pequeñas tienen un calibre 5. El precio también varía, siendo las de calibre 0 las más caras, y las 5 las más baratas. En los restaurantes se suelen servir de calibre 3.

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Todos los días, de 9:00 a 17:00 horas, se instala el Mercado de las Ostras en el puerto. En los puestos de venta las sirven con medio limón en un plato de plástico que luego hay que devolver. Lo más típico es sentarse allí mismo y degustarlas mientras se disfruta de las vistas, tirando luego las conchas al suelo. Nosotros comimos en un restaurante, La Mère Champlain. Además de las ostras, probamos también las almendras de mar (parecidas a un cruce entre berberecho y almeja) y unas caracolas fresquísimas y deliciosas.

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Moules frites

Los mejillones con patatas fritas son típicos de Bélgica, pero también son uno de los platos estrella de la gastronomía bretona. Se cocinan al vapor con cebolla, perejil y vino blanco y en cuanto se abren ya están listos para degustar. Se comen con los dedos o usando el caparazón como si fuera una pinza. Los mejillones bretones se crían tradicionalmente en unas estacas de madera y son de tamaño pequeño, muy tiernos y sabrosos.

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Los comimos en Cancale, en el mismo restaurante en el que probamos las ostras. Os dejamos el enlace a la web de La Mère Champlain porque comimos realmente bien y a buen precio y nos pareció muy recomendable. El menú l’Ile des Landes nos costó 18,90€ por persona y todo lo que pedimos estaba delicioso. Además de las ostras y los mejillones, probamos también la sopa de pescado y la brandada de bacalao, y de postre pedimos el far breton y una crème brûlée.

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Conservas de pescado y marisco

La Bretaña es una región que, desde antaño, ha tenido en la pesca una de sus principales actividades económicas. En el magnífico Museo de la Pesca de Concarneau descubriréis todo lo relativo a este tema. Es una visita totalmente imprescindible, muy didáctica e interesante, que además os permitirá acceder a un auténtico barco pesquero y recorrerlo a vuestras anchas.

Gastronomía bretona
Gastronomía bretona

La industria conservera bretona se mantiene activa y elabora productos de gran calidad a buenos precios. Encontraréis de todo: atún, sardinas, caballa e incluso algas. La presentación de estos productos está muy cuidada y una simple lata de sardinas se convierte en el regalo perfecto para traer a casa de recuerdo.

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Todas las tiendas de souvenirs venden estos productos, y cada conservera tiene sus propias tiendas. En la Conserverie La Belle-Iloise compramos un lote de latas de sardinas. En la Conserverie Courtin nos decantamos por sus deliciosas sopas de pescado y marisco. Y en la Conserverie Jean Burel compramos una lata de caballa a la mostaza antigua que nos vendió el mismísimo Jean Burel, el señor que aparece inmortalizado en todas las latas.

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Cocos de Paimpol

Bajo este nombre tan peculiar se esconde una variedad de alubia blanca con denominación de origen protegida. Los cocos se venden frescos en las verdulerías, en una vaina de color amarillento con toques de color morado. También se venden cocidos y envasados en tarros de cristal, listos para usar. No son baratos, pero si os gustan las legumbres no está de más probarlos. Son de sabor suave, perfectos para cualquier receta a base de alubias. Nosotros compramos un tarro de esta marca en un supermercado de Paimpol y nos gustaron mucho.

Kouign-amann

El rey de la repostería bretona es, sin lugar a dudas, el kouign-amann. Esta masa hojaldrada rebosante de mantequilla y azúcar se saborea mejor cuando está recién hecha. El exterior crujiente y caramelizado esconde un interior tierno y delicioso. Es una bomba calórica, pero está tan bueno que no os importará repetir.

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Far breton

Otra delicia de la gastronomía bretona que no debéis dejar de probar. Elaborado con harina, leche, huevo, mantequilla, azúcar y ciruelas pasas, el resultado no puede estar más bueno. Es ideal como merienda, y en muchos restaurantes se sirve también como postre.

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Gateau breton

El pastel bretón es una especie de torta con o sin relleno entre cuyos ingredientes principales, seguro que ya lo habéis adivinado, está la mantequilla. Los rellenos pueden variar, aunque los más habituales son el de ciruelas pasas y el de caramelo de mantequilla salada. Este último fue el que nosotros probamos, ¡qué rico estaba! Lo compramos de esta marca en un supermercado cualquiera (la mayoría tienen una pequeña sección dedicada a la gastronomía bretona). Tiene la ventaja de mantenerse en perfectas condiciones durante varias semanas, así que podéis comerlo poco a poco o traeros uno de vuelta a casa.

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Sablés y palets

Tanto los sablés como los palets son galletas de mantequilla. Son muy secas y de textura arenosa, con un delicioso sabor a mantequilla. Los sablés son galletas finas, mientras que los palets son más gruesos y parecidos a un mantecado. Los encontraréis en cualquier tienda y suelen venderse en unas bonitas latas de metal decoradas.

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Crakou

Aunque no tenga la fama de otros dulces de la gastronomía bretona, esta galleta crujiente elaborada a base de avellana caramelizada está buenísima. Si os gustan los frutos secos, os encantará. Es ideal para esos momentos en los que apetece picar algo dulce o como acompañamiento a una buena taza de café.

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Mantequilla salada

La mantequilla es omnipresente en la gastronomía bretona, especialmente en la repostería. Tiene la particularidad de ser salada, hasta el punto de llegar a contener cristales de sal. Esto permite una mayor conservación de la mantequilla, incluso sin necesidad de refrigerarla. La sal empleada en su elaboración suele proceder de Guérande, localidad famosa por sus salinas. En los supermercados bretones encontraréis una gran variedad de mantequillas entre las que elegir. Si, como a nosotros, os gusta desayunar un poco de pan con mantequilla, la Bretaña os va a parecer el paraíso.

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Caramelos de mantequilla salada

Estos caramelos blandos tipo toffee se derriten en la boca y se pegan a los dientes, pero están tan buenos que no importa. Los caramels au beurre salé se pueden comprar al peso, en bolsitas o en cajitas de metal. No son baratos, pero no dejéis de comprar un puñado para probarlos. Nos gustaron tanto que nos los terminamos antes de poder hacerles una foto, ¡son un auténtico vicio!

Crème de Salidou

El Salidou no es más que la versión en crema de los caramelos de mantequilla salada. Esta especialidad de la gastronomía bretona tiene un sabor único, dulce pero con un toque salado. Es ideal como acompañamiento de crepes, gofres, bizcochos, magdalenas, helados, yogur o lo que se os ocurra. También se puede comer directamente a cucharadas, claro. Esta crema fue inventada en la Maison d’Armorine, en la localidad de Quiberon. También elaboran sus propios caramelos de mantequilla salada y muchos otros dulces. En la tienda que tienen en Quiberon, en primera línea de playa, hay un surtido enorme de productos entre los que elegir, incluidas sus famosas niniches.

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Niniches

Las niniches son unas piruletas artesanales de forma alargada. Las hay de distintos sabores, ya sean de fruta o de caramelo. Se venden sueltas o en bolsas surtidas y hay más de 50 variedades entre las que elegir. Las de sabor a fruta están buenas, como cualquier piruleta artesanal. A nuestro parecer, las que merece la pena probar son las de caramelo.

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Sidra

En la Bretaña abundan las manzanas, con las cuales se elabora la sidra. Aunque nosotros no somos mucho de beber alcohol, la sidra tiene un toque dulce y afrutado que nos gusta. Compramos esta en un supermercado de Paimpol. No entendemos nada sobre sidras, así que no sabemos si se supone que es buena o no. Lo único que sabemos con certeza es que nos bebimos la botella entera durante una cena homenaje que nos dimos a base de productos bretones una vez de vuelta en casa.

Breizh Cola

Terminamos este post con el refresco local por excelencia: la Breizh Cola. En nuestros viajes nos gusta descubrir refrescos distintos a los de siempre. No podíamos marcharnos de la Bretaña sin probar este refresco de cola capaz de competir a nivel local con otras marcas mundialmente conocidas. Lo venden en todos los supermercados, bares y gasolineras.

Esperamos que este breve repaso a algunas de las delicias de la gastronomía bretona os anime a descubrir muchas otras en vuestro viaje a esta región de Francia. Volveréis a casa con algún kilo de más, pero habrá merecido totalmente la pena, ¿no os parece?

2 respuestas a “Lo mejor de la gastronomía bretona: qué comer en la Bretaña”

  1. […] Fue una excelente elección porque comimos de maravilla. Ya os hablamos de él en nuestro post sobre gastronomía bretona. Está en la esquina con la rue du Port, la calle que conecta el puerto con el centro urbano de […]

  2. […] alubias con denominación de origen están muy buenas, os contamos más sobre ellas en nuestro post sobre gastronomía bretona. También compramos una botella de sidra, que se elabora con las abundantes manzanas que se […]

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