París en 4 días: información general

París

Hablar de París es hablar de la ciudad más turística del mundo. Todo el mundo ha soñado alguna vez con visitarla y los que lo logran suelen volver enamorados de ella. Aunque quizá un tanto sobrevalorada, París tiene tanto que ofrecer que seguro que todo el mundo encuentra algo de su agrado. Arte, cultura, arquitectura, gastronomía, moda, compras… París ofrece todo esto y mucho más.

La ciudad se divide en 20 distritos o arrondissements. Cada uno de ellos cuenta con su propio ayuntamiento y alcalde, aunque todos están supeditados a la alcaldía de París, que tiene su sede en el impresionante edificio del Hôtel de Ville. Cuanto menor es el número del distrito, más céntrico es. La numeración se establece en forma de espiral desde el centro hacia el exterior, en sentido de las agujas del reloj. Cada distrito contiene varios barrios, que son a los que nosotros haremos referencia cuando os contemos todo lo que podéis ver y hacer en la ciudad. Por ejemplo, el Barrio Latino se encuentra en el 5º Distrito y Montmartre en el 18º.

París
Desde la Torre Eiffel se tienen unas vistas excepcionales de la mayoría de barrios de París

Cuantos días hacen falta para ver París

París es una ciudad muy grande y con mucho que ver. Creemos que una semana es la cantidad mínima de tiempo que hay que dedicarle para poder disfrutarla sin prisas ni agobios. Nosotros tan solo estuvimos 4 días. Bueno, tres y medio en realidad, ya que nuestro vuelo llegó temprano por la mañana pero no empezamos a pasear por sus calles hasta el mediodía, casi. Si estáis pocos días seguramente los dedicareis a conocer las principales atracciones turísticas de la ciudad, como la Torre Eiffel, el Museo del Louvre, Notre-Dame y la Basílica del Sacré-Coeur.

Pero París es mucho más que eso. Su verdadero encanto está en sus calles, en pasear por sus barrios menos concurridos. Y eso solo es posible si se tiene algo más de tiempo o si se visita la ciudad por segunda o tercera vez. Tenemos claro que vamos a regresar. Nos quedaron demasiadas cosas por ver como para no hacerlo. Así aprovecharemos para darle una segunda oportunidad, ya que en este viaje París no nos ha mostrado su cara más amable y nos ha dejado un cierto sabor agridulce.

Las calles de París esconden rincones únicos

Nuestro Top 10 de París

Es casi imposible elegir nuestras 10 experiencias favoritas en París. En los próximos posts os contaremos con detalle todo lo que vimos e hicimos, pero aquí os dejamos este Top 10 de lo que más nos ha gustado de París:

1. Pasear por sus calles contemplando esos preciosos escaparates que le dan un aire único a la ciudad

2. Disfrutar de las vistas de la Torre Eiffel desde Trocadero

3. Admirar la sala de lectura Labrouste en dos de las bibliotecas públicas más importantes de París

4. El ambiente del Barrio Latino en la rue Mouffetard

5. El olor a queso cada vez que pasamos junto a una fromagerie

6. Sentarnos en un banco a ver pasar la gente en la Place des Vosgues, la plaza más bonita de París

7. Darnos un capricho en Ladurée y probar sus delicioso macarons

8. Visitar el Panthéon y descubrir las tumbas de algunos de los personajes más ilustres de Francia

9. Pasear por el corazón del antiguo barrio judío de París en la rue des Rosiers

10. Subir sin prisas la escalinata que lleva a la Basílica del Sacré-Coeur y contemplar las vistas de París a sus pies

Nuestro presupuesto

París es una ciudad carísima. Hay que tener esto bien claro de antemano cuando uno empieza a planificar un viaje a la capital francesa. Aún así, como en todos los viajes, el presupuesto se puede adaptar en función de la forma de viajar de cada cual. Nosotros optamos por controlar los gastos al máximo pero sin dejar de darnos algún que otro capricho. A continuación os desglosamos punto por punto el presupuesto final de nuestra estancia de 4 noches en París. Esperamos que os sirva de orientación a la hora de hacer vuestros cálculos y de planificar vuestra escapada a la ciudad.

– Billetes de avión

329,96€ (164,98€ por persona). La compañía que elegimos para volar hasta París fue Vueling. Los precios no suelen ser tan caros y hay otras compañías aéreas de bajo coste que incluso ofrecen tarifas mejores. Sin embargo, al coincidir nuestro viaje con el puente de Todos los Santos, los precios estaban por las nubes. Después de pensarlo mucho y de buscar destinos más baratos en esas mismas fechas, nos liamos la manta a la cabeza y nos decidimos a comprar los billetes.

– Alojamiento

269,20€ (67,30€ por noche en habitación doble). Nos alojamos en el Hotel Riviera, de dos estrellas. Os podemos resumir nuestra experiencia con esta frase tan manida: lo barato sale caro. Teniendo en cuenta que el precio del alojamiento en París es prohibitivo, es muy complicado encontrar algo que se pueda pagar sin tener que vender un riñón en el mercado negro. Así que cuando en Booking encontramos este hotel, no nos lo pensamos demasiado a la hora de reservar. Un consejo: no lo hagáis. Es un tugurio horrible que puede convertir vuestra estancia en París en una pesadilla. Os hablamos más detalladamente de nuestra mala experiencia un poco más abajo.

Alojarse así de cerca de la Basílica de Sacré-Coeur es genial

Nuestro consejo es que busquéis alojamiento con tanta antelación como os sea posible. La opción de alquilar un apartamento, especialmente para estancias más largas o si vais varias personas, es muy interesante. Sea como fuere, no os desaniméis si no encontráis ningún chollo: visitar la ciudad más turística del mundo tiene un precio.

– Transporte público

44,70€ (22,35€ por persona). Aunque la mejor forma de conocer cualquier lugar es a pie, París es tan grande que se hace imprescindible usar el transporte público. El metro es perfecto para moverse por toda la ciudad y es lo que nosotros hicimos. Para tratarse de una ciudad tan cara como París, el precio del transporte público nos pareció bastante asequible. Nosotros optamos por comprar packs de 10 billetes sencillos ticket t+ (llamados “carnets“) por 14,90€. En total compramos 3 carnets y al final nos sobraron 4 viajes. Hay otras opciones disponibles de las que os hablamos un poco más abajo.

– Entradas a museos y monumentos

132,00€ (66,00€ por persona). Esta parte del presupuesto es muy subjetiva ya que depende de la cantidad de sitios de pago que vayáis a visitar. Nosotros optamos por no entrar a muchos museos y monumentos, no tanto para ahorrar como por falta de tiempo. Nuestras visitas incluyeron el Museo del Louvre (15,00€ por persona), el Panthéon (9,00€ por persona), Les Invalides (12,00€ por persona), la Torre Eiffel (16,00€ por persona por subir en ascensor hasta el segundo nivel) y una exposición sobre Miró en el Grand Palais (14,00€ por persona).

El magnífico Panthéon

Una cosa estupenda de París es que el acceso a todas las iglesias es totalmente gratuito, incluidas las más famosas como Notre-Dame y el Sacré-Coeur (aunque por acceder a las torres sí que hay que pagar).

– Comida y bebida

224,57€ (28,07€ por persona y día). Comer bien de precio en París es posible, aunque pronto notareis que ir a un restaurante y comer a la carta puede salir carísimo. En los clásicos bistrots y brasseries suele haber menús del día (llamados “formula“) con precios que rondan los 22-24€, aunque también hay opciones más económicas.

Una buena forma de ahorrar dinero es comprar algún bocadillo, quiche o similar en cualquier boulangerie y montar un picnic en un parque o a orillas del Sena. Evidentemente esto solo es válido si el tiempo acompaña y no llueve ni hace mucho frío. En las tiendas llamadas épiceries, que venden todo tipo de delicatessen, también podéis comprar cosas para un picnic, pero ojo con los precios porque no dejan de ser productos gourmet.

Una opción deliciosa y económica: un sandwich croque monsieur

Los restaurantes de comida asiática y de comida árabe también permiten comer a buen precio. En la mayoría de casos ofrecen la opción de comida para llevar que os puede apañar una cena en el hotel/apartamento.

Un truco para ahorrar mucho dinero en vuestras comidas es pedir siempre para beber una jarra de agua del grifo. Es gratis y los restaurantes tienen la obligación de servirla. Además, el agua de París está muy buena. Así que ya sabéis, pedid siempre “un carafe d’eau“.

– Total

1000,43€ (500,21€ por persona). A este precio habría que añadirle las compras que hicimos (libros, básicamente). No lo hemos incluido en el presupuesto al tratarse de algo muy personal y totalmente prescindible si se viaja algo corto de dinero. Como podéis ver, el coste final del viaje es perfectamente asequible, ¡así que ya no tenéis excusa para posponer ni un día más vuestra escapada a París!

Un hotel de pesadilla

Como ya hemos mencionado al hablar de nuestro presupuesto en alojamiento, nuestra experiencia con el Hotel Riviera no podría haber sido peor. Nos dejamos llevar por sus tarifas económicas sin tener en cuenta nada más, y al final nos arrepentimos mucho. Empezaremos por contaros el único aspecto positivo del hotel: su ubicación. Se encuentra en la Rue Turgot nº6, en el 9º arrondissement. Está muy cerca de Montmarte (a unos 10 minutos a pie de la Basílica de Sacré-Coeur). Es una zona muy agradable y tranquila, con muchos restaurantes y tiendas, y muy cerca del metro. Pero aquí se acaba lo bueno.

Nuestra habitación. No parece tan horrible… hasta que uno empieza a fijarse bien en los detalles

El hotel está en un estado de conservación pésimo. Hay humedades, las paredes tienen desconchones y las escaleras parece que se vayan a desplomar en cualquier momento. El ascensor tampoco inspira mucha confianza que digamos, a pesar de no ser tan viejo como el resto del edificio. La sala donde se sirve el desayuno es poco más que un zulo sin ventanas y que apesta a cerrado. Afortunadamente no lo teníamos incluido en el precio de la habitación y nos libramos de tener que comer allí.

Una habitación pequeña y sucia

El cuarto de baño de nuestra habitación. Además de no estar limpio, tampoco contaba con suficientes toallas: tan solo había una por persona, que tuvimos que utilizar tanto al salir de la ducha como para secarnos las manos en el lavabo
Un ejemplo de la suciedad del cuarto de baño

Esto no sería para tanto si al menos las instalaciones estuvieran limpias, pero no es así. Con que sepáis que encontramos un chinche en la cama ya os podéis hacer una idea de a lo que nos referimos. Si a esto le sumamos un personal de lo más apático (especialmente el hombre que hay en recepción por las mañanas) y un wifi que funciona solo a ratos, pues ya os imagináis.

La cerradura de la puerta de la habitación estaba medio rota
Una última foto: la de la puerta del cuarto de baño. Al abrir la puerta de la habitación, el pomo golpea la puerta del baño. Al parecer nadie se ha tomado la molestia de arreglar los agujeros

Cómo moverse por París

La mejor forma de conocer París es a pie. Aún así, seguro que en algún momento necesitaréis usar algún medio de transporte público. El metro es quizá el más eficiente y recomendable. Es bastante antiguo pero cumple perfectamente con su cometido. Llega a todos los rincones de la ciudad y no es excesivamente caro.

Metro de París

Además del metro, París también cuenta con una extensa red de autobuses. Son más lentos que el metro y por ese motivo no los utilizamos. No obstante, el hecho de poder admirar las vistas mientras se va de un lugar a otro es un punto a su favor.

El RER (tren regional) y el tranvía son quizá los medios de transporte menos útiles para moverse por el centro de París. No obstante, son perfectos para desplazarse a los dos principales aeropuertos de la ciudad, así como a Disneyland o Versalles.

Dedicaremos un post en exclusiva al transporte público de París en el que os daremos toda la información práctica necesaria para sacarle el máximo provecho. En él os contaremos también cómo ir del aeropuerto al centro de París. ¡Ya veréis que es muy sencillo!

Itinerarios por París: exprimiendo al máximo nuestros 4 días en la ciudad

Con tan poco tiempo disponible y una ciudad tan grande, a la hora de planificar el viaje intentamos agrupar las visitas de forma que no perdiéramos mucho tiempo yendo de un lado a otro. Pronto nos dimos cuenta de que habíamos sido demasiado ambiciosos al pensar que nos iba a dar tiempo a verlo todo. Ese fue nuestro principal error a la hora de encarar este viaje a París. Aún así, estamos bastante contentos con todo lo que sí pudimos hacer y creemos que los recorridos que planificamos se adaptaron muy bien a nuestros objetivos. Dedicaremos 4 posts en exclusiva (uno por cada día que pasamos en la ciudad) a explicarlo todo detalladamente, pero aquí os dejamos una visión general de nuestros itinerarios por París que quizá os ayuden a planificar vuestra visita.

París

Día 1: Le Marais, Chatelet, Les Halles, Bastille y Canal Saint-Martin.

Para el día de nuestra llegada a París habíamos planeado un montón de cosas. Pues bien, la mayoría tuvimos que dejarlas de lado. Optamos por prescindir de las zonas de Bastille y del Canal Saint-Martin (esto último muy a nuestro pesar porque por lo que hemos visto y leído es una zona que merece mucho la pena). Disfrutamos de un paseo por Le Marais, uno de los barrios más interesantes de la ciudad, aunque la lluvia deslució bastante la visita. Al final de la tarde estábamos tan agotados que no nos vimos con ánimos de entrar al Centre Pompidou, a pesar de ser uno de los museos que más ganas teníamos de visitar.

Día 2: Montmartre, Grands Boulevards, Louvre y Palais Royal.

Este día acabamos agotados de tanto caminar. Quisimos ir a pie a todas partes y al final terminamos arrepentidos. Pasamos la mañana en Montmartre y desde allí bajamos andando hasta la zona de Grands Boulevards, la Ópera Garnier y la iglesia de la Madeleine. Por el camino pudimos admirar los principales pasajes y galerías cubiertas de la ciudad, lo que fue todo un acierto. En un último esfuerzo decidimos entrar al Museo del Louvre aprovechando que los viernes abren hasta tarde. Fue una de las mejores decisiones del viaje ya que no tuvimos que hacer ninguna cola para entrar.

La basílica de Sacré-Coeur es la visita estrella de Montmartre

Día 3: Las islas, Quartier Latin, Saint Germain y Montparnasse.

Nuestro tercer día en París lo comenzamos visitando la Île de la Cité, con la catedral de Notre-Dame y la Sainte-Chapelle como visitas estrella. La Île Saint-Louis, a pesar de estar allí al lado, decidimos dejarla para otra ocasión. El Quartier Latin fue uno de los barrios que más nos gustaron y el Panthéon nos sorprendió muy gratamente. Montparnasse lo tuvimos que dejar de lado por falta de tiempo y terminamos la tarde en Saint-Germain-des-Prés.

Día 4: Les Invalides, Torre Eiffel, Trocadero, Arc de Triomphe y Campos Elíseos.

Empezamos la mañana en el Museo del Louvre, ya que el día que lo visitamos era de noche y no pudimos admirar el exterior ni los Jardines de las Tullerías. Tras descartar la visita al Musée d’Orsay por la cola kilómetrica que había, nos encaminamos a Les Invalides. Después nos acercamos a Trocadero para disfrutar de unas vistas asombrosas de la Torre Eiffel. En la torre terminamos el día contemplando el atardecer desde el mirador del segundo nivel. Todavía nos quedaban por ver el Arc de Triomphe y los Campos Elíseos, pero optamos por dejarlos pendientes para una segunda visita a París.

Arte y museos

La oferta cultural de París es sencillamente apabullante. Cuenta con algunos de los museos de arte más famosos y renombrados del mundo, además de muchos otros que no por ser más pequeños son menos interesantes. Tuvimos que renunciar a casi todos ellos por falta de tiempo a pesar de las ganas que teníamos de visitarlos.

París es mucho más que el Louvre, aunque este sea el museo más visitado. De hecho, la pinacoteca del Louvre nos pareció bastante pobre, a pesar de la famosa Mona Lisa. El cuadro que más ganas teníamos de ver, La Libertad guiando al pueblo de Delacroix, estaba en una sala cerrada al público por reformas, así que nos quedamos con las ganas.

El Museo del Louvre es el más visitado del mundo

Del resto de museos que ofrece París, los que nos parecen más interesantes son el Museo de Orsay, el de la Orangerie y el Centre Pompidou. A estos tres añadiríamos el Museo Rodin, el Museo Marmottan Monet, el Museo Delacroix, el Museo Nacional Picasso, el Museo Quai Branly, el Petit Palais, el Museo Guimet, el Museo Cognacq-Jay, el de Arts et Métiers o el Museo de Arte Moderno, entre muchísimos otros.

Entraremos más en detalle en los próximos posts, pero como veis la oferta es abrumadora. Eso sí, si vais a estar en París pocos días y es vuestra primera visita a la ciudad, creemos que merece más la pena pasear por sus calles y disfrutar de su ambiente que estar encerrados en un museo. Pero eso ya queda a la elección de cada cual.

De compras por París

París es la ciudad ideal para ir de compras… siempre que vuestro bolsillo os lo permita. En la capital mundial de la moda encontraréis tiendas de ropa de todos los estilos, desde la alta costura a pequeños diseñadores locales, pasando por tiendas vintage y de segunda mano. Abundan las concept stores y aquí encontraréis uno de los grandes almacenes más famosos del mundo, las Galerías Lafayette. Las perfumerías también abundan en París, de donde proceden algunas de las marcas de belleza más prestigiosas del mundo.

La decoración navideña de las Galerías Lafayette es un reclamo para los compradores

Si esto no os interesa demasiado, no hay problema. Lo difícil será no encontrar lo que busquéis en una ciudad tan cosmopolita como esta. A nosotros nos gustaron mucho sus librerías, especialmente las inglesas. Si sois unos enamorados de los libros como nosotros, no os podéis perder la mítica Shakespeare & Company. También os recomendamos la librería Galignani, The Abbey Bookshop, Comme un Roman o San Francisco Book Company, entre otras.

Tampoco deberíais marcharos de París sin entrar en una épicerie, fromagerie o chocolaterie. La oferta es infinita y se nos ocurren pocos souvenirs más parisinos que un buen queso o unos bombones artesanales.

El clima en París: qué meter en la maleta

Independientemente de la época del año en la que visitéis París, hay algo que vais a necesitar: calzado cómodo. Los parisinos tienen fama de elegantes, pero os aconsejamos que antepongáis la comodidad a toda costa. Vais a caminar muchísimo y las calles de adoquines os terminarán pasando factura.

Un paraguas no debería faltar en vuestro equipaje. París es una ciudad bastante lluviosa, con unas lluvias muy repartidas a lo largo de todo el año. Así que no os confiéis. Aunque la visitéis en verano no estaría de más llevar un paraguas plegable por si las moscas.

Otoño es una estación estupenda para disfrutar de París

En invierno hace bastante frío, aunque no suele nevar con frecuencia. En primavera las temperaturas pueden ser aún bastante frescas, por lo que se hace imprescindible llevar una buena chaqueta junto con algo más ligero para las horas centrales del día. El verano puede ser bastante agobiante a causa del calor y del bochorno. Las temperaturas no suelen ser extremas y habitualmente rondan entre los 25 y los 30 grados centígrados, aunque tampoco es extraño llegar hasta los 35ºC. El otoño es bastante fresco, especialmente a partir de noviembre. Una chaqueta y algún que otro jersey son lo más adecuado para pasear por la ciudad cómodamente.

¿Es París una ciudad segura?

Vaya por delante que nosotros no hemos tenido ningún problema en París ni nos hemos sentido inseguros en ningún momento. Como en toda gran ciudad, hay que usar el sentido común y evitar cualquier situación que nos dé mala espina. Hay que prestar especial atención a los carteristas, tanto en el metro en hora punta como en los lugares con mayor aglomeración de turistas.

También hay que ir con cuidado si se os acerca un grupo de varias chicas jóvenes pidiendo firmas para vete tú a saber qué. Se trata de un timo: mientras unas cuantas os distraen con lo de las firmas, otra aprovechará para robaros la cartera. Así que desconfiad si se os acercan y no les hagáis caso. A nosotros se nos acercaron un par de veces pero al ver que no íbamos a picar no insistieron demasiado.

Uno de los lugares donde hay que prestar especial atención a los carteristas es en los alrededores de la catedral de Notre-Dame

La única zona de la ciudad que visitamos y que no nos causó una grata impresión fue la de los alrededores de Pigalle. Recorrimos el tramo del Boulevard de Clichy que hay entre las paradas de metro de Pigalle y Blanche, ya que junto a esta última se encuentra el célebre Moulin Rouge. A pesar de ser mediodía, el bulevar estaba lleno de grupos de chicos con un aspecto que no inspiraba demasiada confianza. Estaban allí parados, aparentemente sin hacer nada, pero a nosotros nos dio la sensación de que estaban allí haciendo trapicheos.

Si a eso le sumamos que toda la zona está plagada de sex shops, locales de striptease y otros locales por el estilo, pues el ambiente nos pareció poco recomendable. A esta zona se la conoce como el “barrio rojo” de París, así que ya os podéis hacer una idea de a lo que nos referimos.

Baños públicos de París

París cuenta con baños públicos totalmente gratuitos repartidos por toda la ciudad. Se llaman sanisettes, están adaptados para personas en silla de ruedas y os pueden sacar de un apuro en más de una ocasión. Son como los que hay instalados en muchas otras ciudades europeas, como en Barcelona, por ejemplo. Tienen función de autolimpiado tras cada uso, aunque no siempre funcione y a veces los encontréis bastante sucios. No nos acordamos de hacer una foto a ninguno de ellos, pero aquí os dejamos esta imagen sacada de la página web www.parisinfo.com.

Si hay un baño público parisino que teníamos ganas de usar es el de la Place de la Madeleine. Está considerado uno de los más bonitos del mundo y data de 1905. Su decoración en estilo art nouveau por lo visto es una maravilla. Por desgracia nos lo encontramos cerrado, así que no podemos dar fe de primera mano de todas esas cosas que hemos leído sobre él. Por si queréis probar suerte, encontraréis las escaleras de acceso a la derecha de la iglesia de la Madeleine.

Lo mejor de la gastronomía francesa

La gastronomía francesa es una de las más preciadas del mundo. Razones no le faltan, desde luego. Además de probar algunos de los platos más típicos de su cocina (como los escargots, el coq au vin o un buen ratatouille, por nombrar algunos) en París encontraréis restaurantes de todo tipo en los que degustar lo mejor de la cocina internacional.

Siendo Francia uno de los mayores productores de queso a nivel mundial, en París se hace imprescindible la visita a cualquiera de sus fromageries para probar alguna de sus deliciosas (y olorosas) variedades. Si sois unos amantes del queso como nosotros, no os podréis resistir ante tal tentación.

Un ejemplo de la gran variedad de quesos que encontraréis en Fromagerie Jouannault, una de las mejores de París

Pero si hay algo por lo que destaca esta ciudad es por su repostería. Cada pocos metros encontrareis una panadería (boulangerie) o una pastelería (patisserie) que os hará la boca agua con tan solo admirar las delicias expuestas en sus escaparates. La variedad es enorme: bombones y chocolates, tartaletas, éclairs, macarons, croissants… París es el paraíso del dulce. Tampoco pueden faltar los crepes, tanto en su versión dulce como salada, que suelen ser muy económicos y gustan a todo el mundo.

Dedicaremos un post en exclusiva a hablar de este tema y os daremos nuestras recomendaciones personales sobre dónde comer en París. Lo que os podemos asegurar es que os marcharéis de la ciudad con algún kilo de más, ¡pero merecerá totalmente la pena!

Los éclairs son uno de los dulces más típicos que probar en París

Nuestra experiencia personal en París

Debemos reconocer que París no nos ha enamorado a primera vista. Es una ciudad maravillosa, y a medida que pasan los días desde nuestro regreso a casa la vamos queriendo un poquito más. Pero la sensación general que tenemos sobre ella es que quizá está demasiado sobrevalorada. Seguramente la culpa de que tengamos esta impresión es totalmente nuestra. Quisimos hacer en menos de 4 días lo que deberíamos haber hecho en una semana larga. El agotamiento pudo con nosotros y al final parecíamos almas en pena arrastrándonos por las calles de la ciudad. Eso hizo que no lográramos disfrutar del viaje y que no pudiéramos tomarnos las cosas con calma ni pasear a un ritmo más pausado.

Place des Vosgues se convirtió en uno de nuestros rincones favoritos de la ciudad, aunque la lluvia nos impidió poder disfrutarla como se merece

El mal carácter en general de los parisinos tampoco ha contribuido a que nos lleváramos muy buena impresión de la ciudad. Aunque las generalizaciones siempre son malas, debemos avisar a los que aún no hayáis estado en la ciudad: los parisinos son unos antipáticos. Evidentemente, hay de todo (como en todas partes). Pero la fama de antipáticos y arrogantes que tienen es totalmente merecida. No nos referimos a los que atienden de cara al público. Ellos tienen que ganarse el pan y eso incluye ser amable y sonreír. Nos referimos a los parisinos anónimos que te cruzas por la calle o en el metro. Siempre serios, sin ceder el paso al cruzarte con ellos e incluso golpeándote al pasar junto a ti por no moverse ellos un poco hacia un lado, mirándote por encima del hombro… Un poco al estilo de los neoyorquinos, pero peor.

Con vistas así del río Sena, ¿cómo no vamos a tener ganas de volver a París? A pesar de sus cosas negativas, París es una maravilla

Una ciudad a la que regresar

Para mejorar esta primera impresión sabemos que debemos darle una segunda oportunidad a París. Y nos morimos de ganas de hacerlo. Queremos volver con más tiempo y sin prisas. En vez de quedarnos en un hotel buscaremos un apartamento e intentaremos “vivir” de verdad la ciudad. Con esto no queremos desanimar a los que estáis planeando un viaje a la Ciudad de la Luz: París hay que visitarla al menos una vez en la vida. Tan solo hay que tener cuidado con las expectativas que uno lleva, porque a veces los lugares con los que se lleva media vida soñando no son capaces de cumplir con ellas.

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