Tréguier y Castel Meur: una visita imprescindible

Tréguier

Justo en el punto en el que confluyen los ríos Guindy y Jaudy se encuentra la pequeña población de Tréguier. A unos 15 km de Paimpol, es habitual visitarla de camino a la Costa de Granito Rosa. Nosotros llegamos a Tréguier procedentes de Pontrieux, un pequeño desvío que merece totalmente la pena. No hay que perderse la magnífica catedral de Saint-Tugdual, que con su imponente presencia justifica por si sola una parada en Tréguier.

La Oficina de Turismo se encuentra junto al puerto fluvial. Allí mismo (o un poco más adelante) podéis aparcar gratis. La entrada a la ciudad se hace desde el puerto y las dos calles que parten desde allí conducen directamente a la catedral.

La historia de Tréguier está ligada a la San Tugdual, un monje galés. Llegó aquí en el siglo VI y fundó un pequeño monasterio a partir del cual se desarrolló la población. Suponemos que el monje se quedó prendado de la belleza del paisaje y ya no pudo marcharse de allí. Y no es para menos. Si hoy en día, con las edificaciones y carreteras y coches y todo el ajetreo de la vida moderna, sigue siendo precioso, ¿os imagináis lo bonito que debía de ser este rincón de la Bretaña allá por el año 535, cuando él llegó?

Catedral de Saint-Tugdual: la joya de Tréguier

Años después de la fundación del monasterio, San Tugdual fue nombrado obispo de Tréguier y se levantó una primera catedral de madera. Con el devenir de los siglos esta primera catedral fue destruida por completo. En el siglo XII se inició la construcción de la catedral actual, en estilo románico y dedicada al santo. No se conserva apenas nada de esa construcción, ya que en el siglo XIV se erigió la espectacular catedral gótica que se puede admirar hoy en día.

La aguja de la catedral os servirá de guía para llegar hasta ella. Es realmente espectacular, no en vano se considera una de las más bonitas de la Bretaña. En su interior reposan los restos de Saint-Yves y cuenta con un claustro que no tuvimos ocasión de poder visitar.

Un paseo por el centro de Tréguier

Una vez terminada la visita a la catedral vamos a dar un paseo por las calles de Tréguier. La Place du Martray, en la que se encuentra la catedral, es el corazón de la ciudad. Abundan las casas medievales con entramado de madera, así como preciosas casas de piedra. Las calles de Ernest Renan, de Saint-Yves y de la Chalotais son las que más muestras de arquitectura medieval conservan.

En la calle Ernest Renan encontraréis el museo del mismo nombre, ubicado en la antigua residencia del escritor y filósofo. No visitamos el museo, pero la fachada de la vivienda es de las más bonitas de Tréguier, y el rincón en el que se encuentra (en la esquina con la rue Stanco) es una auténtica preciosidad.

La Maison de la Psalette, del siglo XV, era el hogar de los miembros del coro de la catedral. Aquí se alojaban, estudiaban y ensayaban los himnos y los salmos. Es una residencia privada y solo es posible atisbar su fachada desde la calle. La encontraréis en el número 11 de la rue Saint-Yves.

Para unas bonitas vistas del entorno de Tréguier, nada mejor que las que se tienen desde la rue Saint-François. Siguiendo esta calle en dirección al río se encuentra la passarelle Saint-François, una pasarela que permite cruzar a la otra orilla. Si no disponéis del tiempo suficiente para llegar hasta allí, al menos podréis admirar las vistas panorámicas desde la suave curva que dibuja esta calle.

Un tramo de costa espectacular al norte de Tréguier

Diez km al norte de Tréguier, pasada la población de Plougrescant, se encuentra un bonito tramo de costa que bien merece una visita. A la altura de la iglesia de Plougrescant encontraréis el desvío a mano derecha hacia la Site du Gouffre. Además del bonito paisaje, una edificación en particular atrae todas las miradas. Se trata de Castel Meur, una vivienda encastrada entre dos grandes rocas de granito. Llegaréis hasta allí siguiendo una bonita y estrecha carretera, solo tenéis que seguir las indicaciones hacia la Site du Gouffre. Hay una amplia zona de aparcamiento totalmente gratis. Desde allí parte una red de senderos que vale la pena explorar.

Castel Meur, también conocida como Maison du Gouffre, es una vivienda particular. Se construyó en 1861 de espaldas al mar, suponemos que en busca de algo de protección en caso de temporal. Aunque esta sea la más conocida del lugar, las demás casas de la zona también son preciosas.

Damos un corto paseo por los alrededores, disfrutando del paisaje y del mar. Sin duda ha sido todo un acierto incluir la visita a Castel Meur a nuestra ruta por la Bretaña. Sería una pena acercarse hasta Tréguier y dejar de lado este rincón tan especial.

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