Auckland y alrededores

Un viaje a Nueva Zelanda suele empezar o terminar en Auckland. En esta ciudad se encuentra el principal aeropuerto internacional del país. Por eso la mayoría de viajeros entran o salen de Nueva Zelanda desde aquí. Otros lo hacen vía Wellington o Christchurch, pero incluso en estos casos se suele incluir una visita a Auckland al recorrer la isla norte.

En nuestro caso, decidimos dejar la visita a Auckland para el último día antes de regresar a casa. No fue un lugar que despertara particularmente nuestro interés mientras estuvimos planificando el viaje, así que pensamos que si nos marchábamos de Nueva Zelanda sin conocerla tampoco nos íbamos a arrepentir demasiado. Así pues, optamos por priorizar otros lugares y dejar Auckland para el final, solo si nos sobraba tiempo y no debíamos renunciar a algo que nos interesara más.

Al final terminamos pasando los últimos tres días de viaje en los alrededores de Auckland, a una distancia de no más de 70 km del centro de la ciudad. Disfrutamos de unos días de relax en la playa y aprovechamos para pasar el último día recorriendo la ciudad. Sobre el itinerario que seguimos tenéis más información aquí, y sobre los campings en los que nos alojamos podéis leer más aquí. A continuación os vamos a contar todo lo que hicimos en Auckland, así como en Muriwai Beach y los alrededores de Martins Bay.

Auckland: una visita a la capital no oficial de Nueva Zelanda

Por si alguno no lo sabía, Auckland no es la capital de Nueva Zelanda. Esa es Wellington, situada en el extremo sur de la isla norte. Sin embargo, sí que es la ciudad más grande y más cosmopolita del país. También es la más conocida a nivel internacional. A todos los efectos, Auckland nos parece más merecedora de este título que Wellington, pero esta es nuestra opinión personal.

De los muchos barrios que componen Auckland, nosotros centramos nuestra visita en el llamado CBD, con la única excepción de la subida a Mount Eden, que no queda muy lejos de allí. Las siglas CBD corresponden a central business district, lo que en otras ciudades se suele llamar downtown. Es el centro financiero y comercial de la ciudad. Aquí se encuentran los edificios más altos de la ciudad, los que componen el skyline de Auckland. En el CBD abundan las tiendas y los restaurantes y hay algunos museos interesantes. También se conservan algunos edificios históricos, pero lo cierto es que desde un punto de vista estético y arquitectónico la ciudad deja un poco que desear.

Si llegáis al centro de la ciudad en coche, olvidaos de aparcar gratis porque es misión imposible. Terminamos dejando el coche en uno de los muchos parkings municipales que hay por la zona y que nos cuesta la friolera de 18 dólares. Aquí tenéis la web en la que podéis consultar las tarifas y toda la información actualizada. Eso sí, la ubicación del parking es estupenda. Esta a dos pasos del puerto y del i-SITE, situado en uno de los muelles.

Descubriendo el CBD de Auckland

Parece que el CBD se esté renovando por completo. Muchas calles están en obras, con algunos accesos cortados y vallas por todas partes. El ruido de las máquinas es insoportable y el trafico es terrible. Todo esto contribuye a que nuestra primera impresión de la ciudad no salga muy bien parada. Por suerte, tan pronto como comenzamos a pasear la cosa va mejorando.

De camino al i-SITE, donde nos haremos con un plano de la ciudad, nos topamos con el precioso edificio del Ferry Building. Esta terminal de ferry se construyó en 1912 como parte del proyecto de remodelación del puerto de Auckland y es obra del arquitecto Alexander Wiseman. De estilo barroco eduardiano, es el edificio más bonito de Quay Street, justo en la esquina con Queen Street. Lástima que lo encontramos parcialmente tapado por unas vallas y solo podemos alcanzar a ver la parte superior. A nosotros inmediatamente nos recuerda al Ferry Building de San Francisco, así que no nos sorprende descubrir que Wiseman se inspiró en él a la hora de diseñarlo. En los años 80 del siglo XX el edificio estaba en franca decadencia e incluso se planteó la posibilidad de derribarlo. Afortunadamente no fue así y terminó restaurándose por completo.

El Ferry Building, de piedra arenisca y ladrillo rojo.

Un escudo de armas muy particular

Ponemos rumbo a uno de los lugares más emblemáticos y conocidos de Auckland, la Sky Tower. Mientras vamos hacia allí por la calle Hobston, intentando sortear el espantoso viaducto que atraviesa el CBD, algo nos llama la atención. En la esquina con Customs Street, casi engullido por la carretera, hay un edificio con un curioso letrero. Está fechado en 1914 y pertenece al Ayuntamiento de Auckland. Lo llamativo es el escudo que aparece representado, que es ni más ni menos que el escudo de armas de la ciudad.

Dos kiwis parecen sostenerlo con sus patas y en él se pueden ver una cornucopia, un pico y una pala y un barco. Tras una breve investigación por internet descubrimos su significado. El cuerno de la abundancia hace referencia a la riqueza de la tierra y a la actividad agrícola de la zona. El pico y la pala representan la importancia de la minería. Por último, el velero destaca la importancia del puerto de Auckland y su relación con el mar. Si nos fijamos con más atención, vemos que encima del escudo hay unas hojas verdes: se trata de una planta de lino, muy abundante y de gran importancia comercial en Nueva Zelanda.

Este edificio resulta ser una piscina municipal que cuenta con más de 100 años de historia. Su nombre es Tepid Baths y sigue en funcionamiento hoy en día, aunque con un interior totalmente moderno y reformado.

Sky Tower: un mirador en las alturas

Ahora sí, tras este pequeño rodeo que hemos dado, llegamos a la Sky Tower. Ya os habréis dado cuenta de que, con sus más de 300 metros de altura, es bien visible desde casi cualquier punto de la ciudad. La encontraréis en la esquina de las calles Victoria y Federal. Forma parte de un gran complejo llamado SkyCity, que incluye tiendas, hoteles, restaurantes, un casino y mucho más. En cuanto a la Sky Tower, que es ni más ni menos que una torre de telecomunicaciones, la verdad es que nos deja bastante indiferentes. Sinceramente, creemos que es más bien fea. Como se acerca la Navidad hay un árbol decorando la entrada. Aprovechamos para hacernos una foto, más que nada por el contraste entre el (escaso) ambiente navideño y el hecho de ir en manga corta.

Si queréis subir a observar las vistas panorámicas de la ciudad desde la plataforma de observación a 220 metros de altura, comer en el restaurante giratorio, lanzaros al vacío o dar un paseo sujetos por un arnés a 192 metros del suelo, aquí tenéis la página web para consultar todos los detalles al respecto. Nosotros no hicimos ninguna de esas cosas, simplemente por falta de interés.

Continuamos con nuestro paseo por el centro de Auckland. De camino al cercano Albert Park contemplamos el exterior de la iglesia de Saint Matthew y del Civic Theatre, ambos haciendo esquina con la calle Wellesley. Detrás del teatro, conocido como The Civic por los habitantes de Auckland, se abre la plaza Aotea Square. The Civic se construyó en 1929 y por lo visto es una joya arquitectónica que cuenta con una peculiar decoración interior. No lo visitamos por dentro, pero aquí tenéis información sobre los tours guiados por si os interesa hacer uno.

Un bonito parque en el centro de Auckland

Hemos llegado a Albert Park, un bonito parque en pleno CBD con unas vistas estupendas de la Sky Tower. En la esquina suroeste del mismo se encuentra la Auckland Art Gallery. Entramos a curiosear en la tienda de regalos, ya que preferimos ahorrarnos el precio de la entrada. En estos momentos el acceso es gratuito (no sabemos hasta cuando se mantendrá así), pero durante nuestro viaje había que pagar 20 dólares por persona, algo que nos pareció un tanto excesivo.

El centro del parque lo ocupa una bonita fuente de hierro fundido. Algo más al sur descubrimos un quiosco de música de estilo oriental y una preciosa casa de madera de principios del siglo XX en la que antiguamente se alojaba el guarda del parque. Al norte del parque, a lo largo de Princess Street, encontraréis más edificios históricos que actualmente forman parte del campus de la Universidad de Auckland.

Sin duda el edificio más llamativo de todo el campus es el de la torre del reloj. La Clock Tower se encuentra en Princess Street 22. Con sus 54 metros de altura, la torre es bien visible desde lejos, no os la pasaréis de largo. Además, si vuestra visita coincide con el horario de apertura al público, sabed que podéis entrar gratis a echar un vistazo al interior del edificio.

Los edificios históricos más bonitos de Auckland

De los edificios históricos de Princess Street destaca Pembridge House, justo enfrente de la Clock Tower. Al igual que las otras casas de al lado (se conservan un total de 5 casas victorianas), su construcción se remonta a las décadas de 1870 y 1880. En aquella época esta zona era un prestigioso vecindario de clase alta, donde los comerciantes más ricos de Auckland establecieron sus residencias. Todas ellas son preciosas, como por ejemplo la que ocupa el número 23, que por un momento nos traslada a San Francisco y nos recuerda todas las casas de la misma misma época y estilo arquitectónico que pudimos contemplar allí.

Otro edificio a destacar es el que se encuentra en la esquina de Princess Street con Bowen Avenue. La Old Synagogue se remonta a 1885 y sirvió como lugar de culto a la comunidad judía de Auckland. Nos llama la atención el estilo morisco de su exterior, con sus arcos de herradura y otros elementos arquitectónicos singulares.

Más rincones bonitos en el centro de Auckland

Se está haciendo tarde y hay que desandar el camino hasta el parking donde hemos dejado el coche. Atajando por Albert Park nos encontramos de repente en una placita tranquila y muy agradable repleta de pequeñas tiendas, restaurantes y cafeterías. Se trata de Chancery Square, un centro comercial al aire libre desde el cual se tienen buenas vistas de la Sky Tower.

Continuamos por Fort Street y nos topamos con varios edificios históricos más. Un ejemplo es el llamado Wright’s Building, en la esquina de Ford y Commerce Street, que data de 1911. En la esquina de Ford con Queen Street (la principal calle comercial del CBD) destaca el antiguo Imperial Hotel. Aunque hoy es un albergue para mochileros, su construcción data de 1883 y nos encanta su estilo victoriano. En Queen Street hay más edificios históricos, os recomendamos que os deis un paseo sin prisas.

Mount Eden: las mejores vistas de Auckland

Ya montados en el coche nos dirigimos a la última visita que vamos a hacer en Auckland: Mount Eden. Este volcán es el más alto de Auckland y ofrece unas vistas excepcionales de la ciudad y los alrededores. Hasta el cráter perfectamente conservado se llega dando un paseo. El camino es cuesta arriba, pero merece la pena el esfuerzo. A la hora de aparcar no tenemos ningún problema en encontrar sitio libre (y gratis) en Mount Eden Road. También podéis dar un agradable paseo por el parque que se extiende a los pies del volcán. Aquí os dejamos el enlace al mapa del parque publicado en la web del Ayuntamiento de Auckland.

Con el recuerdo de las vistas desde la cima de Mount Eden nos marchamos de Auckland. No es ni de lejos una de nuestras ciudades preferidas del mundo. Ni siquiera es nuestra preferida de Nueva Zelanda. Pero, aún así, merece la pena dedicarle un día o unas horas en caso de disponer del tiempo suficiente. Además, no muy lejos de aquí hay lugares muy interesantes que merece la pena conocer. Os contamos más a continuación.

Muriwai Beach: una impresionante playa de arena negra

A poco más de 40 km al oeste del centro de Auckland se encuentra la impresionante playa de arena negra de Muriwai y su colonia de alcatraces. Es una playa salvaje que se extiende ininterrumpidamente a lo largo de kilómetros y kilómetros. En su extremo sur hay un camping, el Muriwai Beach Campground, donde nos alojamos una noche. Esta pegado a la playa, con tan solo unas dunas de arena haciendo de barrera natural. Esta playa no es muy adecuada para nadar, pero si os gusta practicar surf estáis de suerte, porque es ideal para este deporte. Y si sois madrugadores, os aseguramos que dar un paseo al amanecer junto al agua os encantará.

En este extremo sur de Muriwai Beach, además de una pequeña gruta a la que se puede acceder con la marea baja, hay una enorme colonia de alcatraces. Unas escaleras conducen a un mirador desde el cual podréis observarlos sin molestar. También desde aquí tendréis unas vistas excelentes de la playa. Guardamos muy buen recuerdo de nuestro paso por Muriwai Beach, aunque si lo que buscáis es una playa en la que poder bañaros y tomar el sol, os recomendamos que sigáis leyendo.

Martins Bay: una playa perfecta para disfrutar de unos días de relax

Tras tantos días de carretera recorriendo Nueva Zelanda, nos apetecía descansar un par de días en algún lugar tranquilo, preferiblemente junto al mar y no demasiado lejos de Auckland. Así fue como descubrimos Martins Bay, una playa ideal para el baño, pequeña, sin apenas olas y con un agua cristalina. Además, el paisaje de los alrededores es precioso y esconde algunos rincones que a nosotros nos encantaron.

Para llegar hasta allí hay que tomar la SH1 en dirección norte hasta Warkworth, a unos 60 km del centro de Auckland. Una vez en Warkworth encontraréis el desvío (bien señalizado) hacia Scandrett Regional Park y los pequeños núcleos de población de Snells Beach, Algies Bay y Martins Bay. Martins Bay está en el extremo final de la carretera, a 14 km de Warkworth. Nos alojamos allí mismo, en Martins Bay Holiday Park, un camping estupendo literalmente junto a la playa.

Un paseo por Scandrett Regional Park

Una de las cosas que recomendamos hacer es visitar el cercano Scandrett Regional Park. Se puede llegar en coche tomando el desvío que hay 1,5 km antes de llegar a Martins Bay. Otra opción es ir dando un paseo desde la playa de Martins Bay: de su extremo norte parte un sendero que os llevará hasta la bahía de Scandrett en unos 20 minutos. Eso sí, llevad calzado adecuado porque el sendero tiene bastante pendiente y es incómodo recorrerlo con las chanclas de playa. Las vistas que disfrutaréis durante el recorrido son impresionantes, lo recomendamos totalmente.

Una vez allí tomaos vuestro tiempo para explorar la antigua granja Scandrett. La familia Scandrett llegó aquí en 1863 procedente de Irlanda y se instaló en esta preciosa playa. Al principio contaba con algunas ovejas y vacas, pero pronto comenzó a cultivar la tierra. Hasta que se construyó una carretera hasta aquí, la única vía de acceso a la granja era el mar. De esa época se conservan la vivienda principal (solo se puede admirar el exterior) y el resto de edificios que componían la granja, como un granero y varios cobertizos. Aunque la vida en aquella época no debía de ser fácil, la recompensa de vivir en un lugar tan bonito como este seguro que hacía que mereciera la pena.

La playa en la que se asienta la vieja granja es idílica. Sin una sola ola, con un agua cristalina y muy poco profunda, es perfecta para darse un chapuzón, especialmente si vais con niños. La única pega es que no es una playa de arena, sino que todo el suelo está cubierto por pequeños trozos de conchas marinas. No está de más llevar chanclas, aunque se puede pisar con los pies descalzos sin problema.

Scotts Landing: otra playa de ensueño en Martins Bay

Si esta playa os ha parecido bonita, entonces no os perdáis otra que es quizá incluso mejor. Se trata de Scotts Landing, a unos 8 km de Martins Bay. Encontraréis el desvío a este idílico rincón unos 3 km antes de llegar a Martins Bay. Scotts Landing forma parte de otro parque regional, en este caso el de Mahurangi. No tiene pérdida, ya que la carretera termina abruptamente justo al llegar a Scotts Landing. Hay una pequeña zona de aparcamiento y baños públicos, además de un pequeño embarcadero.

Antiguamente la zona de Mahurangi Harbour fue un importante centro de actividad comercial, en su mayoría relacionada con la madera y con la construcción de barcos. A eso se dedicó la familia Scott cuando se instaló aquí en 1849, aunque más tarde también se encargó de regentar una posada e incluso una oficina de correos. La casa original fue destruida por un incendio, pero en 1877 el hijo del fundador construyó la magnífica vivienda de estilo georgiano que podemos admirar hoy después de una minuciosa restauración. Aunque se construyó pensando en su uso como residencia familiar, pronto se convirtió también en un hotel. Qué maravilla debía de ser alojarse aquí, con estas vistas y junto a esta preciosa playa.

El agua está completamente en calma. Algunos patos nos hacen compañía mientras paseamos por la orilla. Al igual que en Scandrett Bay, no hay arena sino restos de conchas marinas y guijarros. En la orilla, unos magníficos ejemplares de pohutukawa nos dejan boquiabiertos por sus gigantescas proporciones. Estos árboles florecen en verano, así que no los vemos en todo su esplendor, con sus espectaculares flores rojas cubriendo sus copas. Damos un paseo por la playa e incluso aprovechamos para sentarnos a comer un kiwi a la sombra de un pohutukawa. ¿Puede haber algo más neozelandés que eso?

Un paseo por Warkworth

Otro lugar que visitamos en los alrededores de Martins Bay es la población de Warkworth. Pasareis por ella sí o sí, ya que se encuentra en la encrucijada entre la SH1 (la carretera más importante de Nueva Zelanda, que recorre ambas islas de norte a sur) y la carretera que lleva a Martins Bay.

En Warkworth no hay mucho que ver, pero cuenta con supermercados, bancos, restaurantes y tiendas. Es el sitio perfecto para abasteceros con lo que necesitéis antes de pasar un día en la playa o para salir a tomar algo una vez terminada la jornada. Si os pasáis por el muelle junto al río Mahurangi, veréis atracado un precioso barco, el Jane Gifford. Esta gabarra, construida en 1908, está completamente restaurada y es la única de su tipo que se conserva.

Con su fondo plano, este tipo de embarcación era idónea para navegar por los ríos y las aguas poco profundas de las costas de Nueva Zelanda durante la marea baja. Se usaban para transportar mercancías y fueron esenciales para abastecer a las primeras comunidades que se asentaron en el país. Actualmente la embarcación se alquila a particulares y también organiza excursiones por el río y hasta Scotts Landing. En esta página web tenéis más información.

También descubriréis algún edificio histórico, como el Masonic Hall, que data de 1883. La verdad es que nos ha sorprendido la gran cantidad de templos masones que hay en Nueva Zelanda, hemos visto muchos a lo largo de todo el viaje.

Como habéis visto, tanto Auckland como sus alrededores tienen mucho que ofrecer a cualquier viajero. Si disponéis del tiempo suficiente, no dudéis en recorrer esta zona del país, ¡guarda muchas sorpresas!

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